Voy a ser muy sincera con esta clínica. He puesto dos estrellas por ser bondadosa y porque anteriormente esterilicé a dos de mis gatos aquí y, en apariencia, no hubo mayores inconvenientes. Sin embargo, eso no fue suficiente para confiarles una emergencia como esta.
Me dejó la sensación de que aquí prima el dinero por encima de la empatía y se aprovechan de una situación de calamidad cusndo solo buscas salvar la vida de tu animal, y estás en modo supervivencia. NUNCA hubo claridad ni un panorama realista de la salud de mi gato; mientras más confundida estaba, más decisiones urgentes y costosas debía tomar en este rato. La ética estuvo ausente.
Comparto esto porque, en medio del miedo y el estrés, es difícil ver con claridad. La presión de hacer las cosas bien y pensar que pudiste haberlo hecho mejor es humana; y es un peso en tus hombres que siempre va estar pero convertir esa fragilidad en un negocio lucrativo es crueldad.
Mi gato Apolo, de tres años, se enfermó de un día para otro: dejó de comer, de tomar agua y se aisló completamente. El 29 de noviembre lo llevé primero a una consulta para hidratarlo y al día siguiente a esta clínica. El doctor me dijo que tenía mucosas pálidas, estaba helado y decaído. Le realizaron un examen de sangre y un ecograma. El eco salió bien, pero el hematocrito fue de 5.6, confirmando una anemia severa y no regenerativa.
Durante toda la consulta se usaron muchos tecnicismos; intenté entender y preguntar, pero nunca hubo una explicación clara ni sencilla.
Me dijeron que debía quedarse internado por emergencia y que el costo era de 276 dólares. Logré pagar 216 y quedé debiendo 60; me dijeron que no había problema y deje el número de mi hermana por cualquier urgencia.El domingo 30 de noviembre me llamaron para decirme que había entrado en supuesto estado de shock y que estaba en UCI. Nunca recibí fotos ni pude verlo en ese estado. Desde ese domingo hasta el miércoles no lo vi; y los horarios de visita me lo impidieron aun cuando supuestamente estaba en estado crítico.El martes ya debía conseguir rápido un gato donante y lo hice y pagué la mitad de la transfusión. Al llegar, me informaron que debía 60 dólares valor que ya había pagado, pero no estaban registrados y por eso me imagino que no contestaban los mensajes. Después, sorpresivamente escribieron a mi hermana diciendo que Apolo ya recibió la transfusión mientras yo ya estaba presente.
El interno quien realizó la transfusión se veía extremadamente cansado, ojeroso y con letargo,siento este un procedimiento delicado, donde se requiere estar completamente presente... el señor no lo estuvo, tampoco creo que sea culpa directa de él sino de los supervisores y la misma clínica. Se había dicho que el otro gatito quien donó estaría listo en 30 minutos, nunca resultó ese tiempo.
Ese día no me permitieron verlo.en todo momento solo recibí llamadas repitiendo que otra transfusion era la opcion más viable.Lo vi el jueves: en ese momento estaba más activo y cariñoso. Porqué no me alcanzaban los costos y se me estaba saliendo de las manos todo, cada vez que intentaba retirarlo, me decían que quedaba bajo mi responsabilidad y que sì se iba era sin autorización médica, sorpresivamente empezaron a salir más cobros por internalizacion. Al visitarlo días después, lo vi extremadamente flaco, ubicado y cambiado en el último cubículo de hospitalización donde no se lo veía, me dijeron que compre comida y lo hice. Había ingresado con 3.7 kg y, tras más de una semana internado, salió con 2.4 kg. Y deshidratado.
Lo saque un miércoles, esa noche durmió conmigo, muy débil, y con mucha sed. Luego lo llevé a otra clínica, donde el doctor me dio un cuadro muy realista y fue muy atento en sus últimos días con Apolo. Nota: cabe decir que no tenía vena de tantos pinchazos que le habia hecho esa clinica.
No sé cuánto dias más habría vivido con otra transfusión, pero sí sé que se fue sin dolor y con dignidad. Algo que, para mí, esta clínica nunca le dio. No doy nombres porque quiero creer que aún existe la humanidad y dignidad en este mundo.